En su día ocupó prácticamente toda la parte norte de la Ciudad Vieja, pero hoy no queda casi nada. Como rastro que indique su pasado solo nos han llegado sinagogas y cementerios, aunque eso no le resta afluencia de visitantes. Sus calles fueron rehechas en estilo modernista a principios del siglo XX, contando con muchos restaurantes, cafés, tiendas, etc. Cuando el barrio se reconstruyó, se le llamó Josefov en honor al rey Josef II, que en 1781 había promulgado la “Patente de Tolerancia”, mediante la cual los judíos podían circular libremente, vestir las ropas que desearan, ejercer cualquier profesión, alistarse al ejército… Las principales atracciones del barrio se encuentran en las calles Siroká y Maiselova. Las vías de esta zona se caracterizan por un estilo elegante de fachadas modernistas y se puede visitar el barrio entero a pie, recorriendo sus tiendas de recuerdos, de cristal de Bohemia, librerías de viejo, galerías de arte… algunos más turísticos y otros frecuentados por los praguenses. ... En su día ocupó prácticamente toda la parte norte de la Ciudad Vieja, pero hoy no queda casi nada. Como rastro que indique su pasado solo nos han llegado sinagogas y cementerios, aunque eso no le resta afluencia de visitantes. Sus calles fueron rehechas en estilo modernista a principios del siglo XX, contando con muchos restaurantes, cafés, tiendas, etc. Cuando el barrio se reconstruyó, se le llamó Josefov en honor al rey Josef II, que en 1781 había promulgado la “Patente de Tolerancia”, mediante la cual los judíos podían circular libremente, vestir las ropas que desearan, ejercer cualquier profesión, alistarse al ejército… Las principales atracciones del barrio se encuentran en las calles Siroká y Maiselova. Las vías de esta zona se caracterizan por un estilo elegante de fachadas modernistas y se puede visitar el barrio entero a pie, recorriendo sus tiendas de recuerdos, de cristal de Bohemia, librerías de viejo, galerías de arte… algunos más turísticos y otros frecuentados por los praguenses.