Cultura de  Turquía Numerosas culturas han dejado muestras de su paso por la República de Turquía desde el Paleolítico hasta la época de máximo esplendor, durante el Imperio Otomano, el arte turco se ha reflejado en numerosas y estupendas obras.
En las cuevas de Antalya se han encontrado piedras talladas y esmaltadas, pinturas rupestres y relieves desde hace más de 8,000 años, mientras que en Catal Huyük una excavación arqueológica se ha descubierto un pequeño pueblo con casas y cámaras religiosas que datan del año 6,500 a.c.
La zona ha estado habitada por hititas, urarteos, frigios, lidios y carios.
También se conservan impresionantes edificaciones levantadas por los hititas en los años 1750-1450 a.c. como castillos, murallas y templos Se han rescatado textos cuneiformes que una vez estudiados ofrecen un incomparable marco de referencia sobre la sociedad hitita en la cual se hablaban dos idiomas.
Los restos de los urarteos han confirmado el carácter independiente y creativo de este pueblo, Han llegado hasta nuestros días ruinas de edificios construidos en barro, sepulturas, objetos de cocina, joyas y armas También se conservan restos arqueológicos de los frigios cuyas inscripciones no se han podido descifrar en su totalidad; de los lidios con una excelente cerámica y de los carios con un mausoleo funerario en bastante buen estado levantado en Milas.
Arte Griego y Romano
Los griegos influyeron notablemente en Asia Menor La mayoría de las ciudades fueron edificadas siguiendo el trazado de las acrópolis y se han encontrado gran cantidad de estatuas, cerámica, sarcófagos, etc. Los romanos, por su parte, revistieron estas acrópolis asiáticas de grandes lujos, pero sobre todo, levantaron las impresionantes obras funcionales que se encuentran en numerosos lugares del país, como son los acueductos, puentes, termas, circos y teatros entre otros monumentos.
Manifestaciones Artísticas Bizantinas
El Imperio Bizantino edificó uno de los monumentos más importantes de la República de Turquía, la Iglesia de Santa Sofía (posteriormente convertida en mezquita y el cual actualmente es un museo) Las iglesias bizantinas se levantan orgullosas en todo el territorio como muestra de un arte majestuoso y colorista, En sus interiores se encuentran hermosos frescos y mosaicos de gran belleza.
Grandeza de los Selyúcidas
En contraste con el arte bizantino, el arte de los selyúcidas se distingue por haber asumido gran parte de los elementos de los pueblos árabes y haber sabido mezclarlos con características persas consiguiendo un estilo propio de gran originalidad, las mezquitas, por ejemplo, las edificaron con un columnario abierto típicamente árabe, añadiéndoles el característico pórtico abovedado persa, Los selyúcidas destacaron, además, en el tejido de tapices, en el tallado de distintos materiales y en la fabricación de loza Pero no sólo desarrollaron el arte sino que también fueron excelentes impulsores de la cultura y la educación con importantes centros docentes, filosóficos y religiosos.
El Imperio Otomano
El arte y la cultura de Asia Menor alcanzaron su máximo esplendor con el Imperio Otomano Los edificios más hermosos levantados en este período son las mezquitas que cuentan con una distribución interior realmente espectacular. Las grandes mezquitas disponen de un lugar en el que se encuentran las fuentes para lavarse antes de iniciar los oficios religiosos, de allí se pasa al oratorio, siempre orientado hacia La Meca, en el que se localizan el mihrab o nicho de orar, el mimbar la cual es una escalera desde donde el imán pronuncia el sermón del viernes, la tribuna de los cantores y el palco para las máximas autoridades de la ciudad Al lado de las mezquitas se suelen emplazar otros edificios como escuelas, farmacias, hospitales, comedores para pobres y sepulcros de especial belleza Además de las mezquitas los otomanos construyeron impresionantes palacios con el mármol como principal material de construcción En ellos se pueden ver hermosos azulejos, impresionantes bóvedas y cornisas en forma de estalactitas Otro elemento típicamente otomano son las fuentes que se pueden encontrar en cualquier plaza o calle de los distintos pueblos de Turquía. Estas fuentes están ricamente adornadas y frecuentemente se pueden ver inscripciones en ellas. Las casas otomanas estaban distribuidas en distintas plantas, en la baja solía encontrarse el recibidor y en el primer piso las habitaciones. El material de construcción de estas viviendas era la madera.
El Imperio Otomano consiguió desarrollar una caligrafía excelente. Las piezas más conocidas son la “turgra” y el monograma del sultán en los diplomas.
Artesanía Popular
Una de las verdaderas obra de arte turco son los tapices y las alfombras turcas, se pueden encontrar los más variados diseños en distintos colores y tejidos pero todos ellos de una belleza y una calidad difícilmente superables.
Música
En el terreno musical podemos distinguir entre la música culta (fundamentalmente la refinada música de la corte otomana) y la música popular, procedente fundamentalmente de las estepas asiáticas y transmitidas por trovadores (o “asik”) a lo largo de los siglos, de pueblo en pueblo, El instrumento típico de estos trovadores es el “saz”, el cual es parecido a la mandolina.
Baile
La danza es una de las artes más variadas de Turquía Cada cultura, cada zona, posee una danza particular Así, el “horon” es el baile masculino típico del Mar Negro El “kasik oyunu” o “baile de la cuchara” es típico de Konya y Silifke, y en él participan hombres y mujeres con trajes de colores que se mueven al ritmo de las cucharas que llevan en las manos El “zeybek” es el baile típico del Egeo y se trata de un baile masculino de ritmo lento, Por otro lado está el “kiliç kalkan”, que es la danza de Bursa.
Deportes Nacionales
Los deportes nacionales son cuatro:
Yagli Güres: es una lucha de cuerpo a cuerpo.
Cirit Oyunu: suele practicarse en el este de Turquía y se trata de un tipo de lucha a caballo.
La Deve Güresi: lucha de camellos propia de Selçuk.
Boga Güresi: La típica corrida de toros taurina propia de Kafkasör, cerca de Artvin.
Los baños turcos
Los estrictos preceptos de aseo de la cultura y religión turca han hecho que, desde la Edad Media, el “hamam” o baño público esté presente en cada población. A través del “pestemal” (procedimiento para sudar) y el masaje de la piel (“tellak” para los hombres y “natir” para mujeres), se consigue la limpieza de la piel y la reactivación de la circulació piel y la reactivación de la circulación sanguínea.





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